Lo que se guarda en el panel —convocatorias, subvenciones, tareas, biblioteca, documentación— es de la entidad, no de quien lo creó. Esa es la diferencia con una cuenta compartida y la contraseña apuntada en un pósit: si mañana se va quien lo montó todo, no se va nada con ella.
Invitar a alguien
Desde Mi entidad, en la pestaña Staff. Se pone el correo y el rol, y le llega una invitación con un enlace que vale siete días y sirve una sola vez. El enlace se ve también en pantalla y se puede copiar: el correo se pierde en la carpeta de no deseado con una frecuencia que no se puede ignorar.
No hace falta que acepte con la misma dirección a la que se le mandó: lo que protege el enlace es que caduca y que solo vale una vez. Invitar otra vez a la misma dirección anula la invitación anterior, para que no queden dos enlaces buenos dando vueltas.
Una cuenta pertenece a una sola entidad. Si la tuya ya trabaja en otra y tiene cosas guardadas, la invitación no se puede aceptar: hay que entrar con otra cuenta o escribirnos para moverlo. Si tu entidad está sin estrenar —sin nombre y sin nada dentro—, la cuenta se muda sin perder nada.
Dos roles y ni uno más
Administra y Miembro. Quien administra no ve pantallas ni datos distintos: lo único que puede y un miembro no es gestionar a las personas —invitar, quitar y cambiar de rol— y ver la pestaña de Facturación. Todo lo demás lo usan los dos igual. No se puede quitar el rol a la última persona que administra ni dejar que se vaya sin nombrar a otra: de una entidad sin nadie que administre solo se sale por soporte.
Dar de baja a alguien no borra nada suyo: pierde el acceso y su trabajo se queda donde está. Quien se sale por su cuenta empieza de cero con una entidad nueva y vacía.
Lo que cuesta el equipo
Con el plan gratuito invitar no cuesta nada. Con un plan de pago, la primera persona va incluida y cada una más suma su plaza a la factura. La plaza se ocupa al invitar, no al aceptar, y no baja hasta que el plan renueve. Los importes están en Los planes.