Otros recursos son dos cosas que se usan en el mismo momento: cuando estás preparando una solicitud y te encuentras con que hay que entregar un certificado de titularidad real y no sabes ni qué es ni cómo se escribe. El glosario dice qué es; la plantilla, cómo se escribe.
Las plantillas
Ocho modelos en tres grupos: para presentar (lo que hay que redactar al preparar la solicitud), para acreditar (certificados y declaraciones que firma la representación legal) y para justificar (lo que se entrega después). Cada tarjeta dice en cuántas convocatorias del catálogo la piden, que es lo que convierte una lista de modelos en una lista de prioridades.
Cada una tiene dos caminos y los dos valen. Rellenar abre un editor donde cada hueco es una caja de verdad —una fecha es un selector de fecha y una tabla se rellena fila a fila—, con lo que sabemos de vuestra entidad ya puesto y editable: un CIF viejo se corrige ahí. Descargar baja el documento sin más, que es lo que quieres cuando lo vas a imprimir y firmar a mano.
Al descargar se elige idioma —castellano, catalán, gallego o euskera, que son las lenguas en que una administración española admite el papel— y lo que cambia no es el título: es el documento entero, rótulos y textos fijos incluidos. Sale como documento de Word, con el color de vuestra entidad. Los campos que no hayas rellenado salen con su raya, para que se vea el hueco al repasar; los consejos de ayuda del editor no salen en el papel.
El borrador de Redactar proyecto cae aquí, en el editor de la memoria técnica, con su lista de a comprobar encima.
El glosario
Veintiséis términos de los que salen en unas bases, explicados en dos frases, y con un aviso donde más gente se equivoca. Por ejemplo: las bases reguladoras no son la convocatoria. Las bases dicen las reglas del juego; la convocatoria dice el dinero y el plazo de este año. Hay que leerse las dos.