Redactar proyecto escribe un primer borrador de la memoria técnica contra los criterios de valoración de la convocatoria que elijas. No es un texto genérico: quien puntúa una memoria rellena una hoja con los criterios de las bases y busca cada uno por separado, así que el borrador reparte el espacio según lo que pesa cada criterio.
Qué hace falta
- Una convocatoria de la que hayamos leído las bases. En el desplegable solo salen las que estáis gestionando o tenéis guardadas y tienen criterios: sin criterios no habría contra qué escribir.
- El perfil de vuestra entidad relleno: de ahí salen la misión, el tamaño, los colectivos y el territorio con los que se escribe.
Qué le cuentas
Siete preguntas, y solo dos son obligatorias: cómo se llama el proyecto y qué queréis hacer. Las otras cinco —a quién va dirigido, a cuántas personas, cuánto dura, cuánto vais a pedir y qué tenéis ya hecho de esto— no son relleno: cuanto más concreto, menos huecos quedan. Mientras escribes, los criterios de la convocatoria están a la vista al lado, que es lo que hace que se cuente lo que puntúa.
Qué te devuelve
Los apartados de la memoria ya escritos —diagnóstico, población destinataria, objetivos medibles, actividades, metodología, recursos, indicadores, transversalidad y continuidad— puestos dentro del editor de la plantilla de memoria técnica, en Otros recursos, donde se corrigen y se descargan.
Y encima, una lista de a comprobar: los datos que no teníamos y ha dejado como hueco entre corchetes, y todo lo que ha dado por supuesto. Es la parte que más importa.
Esto no sustituye a la memoria de verdad. Un modelo escribe cifras plausibles y falsas, y salen bien escritas, que es justo lo que las hace peligrosas: hay que repasar la lista de a comprobar antes de mandar nada. El borrador no descuenta créditos hoy; los que se gastan son los del análisis de encaje y los del match.