Un solo botón, y hace dos cosas a la vez: guardar es seguir. Al principio eran dos —«guardar» y «seguir esta convocatoria»—, pero nadie se queda una convocatoria y encima prefiere no enterarse de que le han movido la fecha.
Dónde se guarda
Desde el marcador que llevan las tarjetas, la tabla y el mapa, sin abrir la ficha: cuando se mira un listado con cinco candidatas en la cabeza, se quieren marcar las cinco de un tirón. Y desde el botón Guardar de la ficha. El mismo botón las quita.
Qué pasa después
Lo guardado sale en Guardados, por orden de cierre, y os avisamos si algo se mueve: una fecha que cambia, unas bases que se corrigen, un plazo que se abre, una resolución que se publica o un programa que vuelve a convocarse.
Los avisos son de la entidad y no de cada persona: si una compañera ya lo ha visto, no os vuelve a saltar, y se dice quién lo vio.
«Guardada, pero no te avisaremos»
Si tienes apagados a la vez los avisos de cambios y los de plazos, guardar no sirve de gran cosa: no te llegaría nada. Por eso, al guardar, sale ese aviso con un botón para activar los avisos que lleva directo a la pantalla de avisos. Se dice en ese momento, y no cuando se te haya pasado el plazo de algo que tenías guardado.
Guardar no es presentarse. Cuando decidís ir a por una, se gestiona aparte: tiene su tablero, sus tareas y su carpeta en la biblioteca.