De aquí salen tres correos, y cada uno se atasca de una manera distinta. Antes de nada, mira la carpeta de correo no deseado: es donde acaban casi todos.
El de confirmar la dirección
Vale siete días. Mientras no lo abras, el panel no se abre: en su lugar sale «Confirma tu correo», con un botón para que te lo mandemos otra vez —úsalo también si el anterior caducó—. Si te equivocaste al escribir tu propia dirección, ahí mismo está salir y entrar con otra cuenta. Y si aun así no llega, escríbenos desde Contacto y lo confirmamos a mano.
El de la contraseña
Vale una hora y sirve una sola vez. Pedir otro deja muerto el anterior, así que abre siempre el último que te haya llegado. Y por seguridad contestamos lo mismo exista o no la cuenta: si el correo que escribiste no es exactamente el de la cuenta, no llegará nada y tampoco te lo diremos. Está contado en contraseña y acceso.
El diario de avisos
Sale una vez al día, por la mañana, y solo si hay algo: nunca llega un correo vacío diciendo que no hay novedades. Si no llega ninguno, lo más probable es que no haya pasado nada en lo que seguís. Para que llegue hacen falta dos interruptores encendidos: el del correo y el de la familia de avisos que corresponda, y los dos son de cada persona, no de la entidad.
Los interruptores están en elegir qué avisos recibir, y qué trae el correo en el correo diario.
Los avisos no dependen del correo: están siempre en la campana del panel, los reciba tu buzón o no.